Mantenimiento de las lonas.
El método más eficaz de mantenimiento es limpiar la lona una vez al mes con una manguera con poca presión, de esta manera, se evita la acumulación y la penetración de la suciedad en el tejido.
Es muy importante que tras la limpieza con agua se deje secar completamente la lona antes de enrollar de nuevo el toldo.
En caso de lluvia se puede dejar el toldo extendido, ya que la misma lluvia arrastra la suciedad. Si por cualquier circunstancia se tuviera que enrollar el toldo húmedo, hay que desenrollarlo tan pronto como sea posible y dejarlo secar completamente. En épocas de lluvias continuadas es recomendable mantener los toldos enrollados.
Si se realiza este lavado periódico con agua, en la mayoría de ambientes, solo será necesario hacer un proceso de limpieza más a fondo cada 2 o 3 años.
Los pasos a realizar son:
Cepillar el exceso de polvo y suciedad con un cepillo muy suave. No cepillar NUNCA con cepillos duros puesto que dañan la película del acabado del tejido.
Rociar el toldo con agua limpia. Si se usa una manguera, evitar una presión elevada.
Preparar una solución de jabón neutro exento de disolventes en agua tibia (no más de 40ºC) y aplicarla sobre el toldo, dejando que penetre en el tejido.
Aclarar con abundante agua para eliminar todos los restos de jabón.
Deja secar al aire y no enrollar el toldo hasta que la lona esté completamente seca.